Para Poder Vivir en Cuba : es necesario participar (I)


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Para entender la Revolución es necesario partir de los sentidos y significados que sobre ella generan los sujetos populares que la han vivido. Quien quiera encontrar a la Revolución en toda su hermosa complejidad, debe buscarla ahí, en ese sujeto corpóreo que es su mejor evidencia. El resultado será, por supuesto, contradictorio, plural, esencial. Las vivencias y reflexiones de los participantes del Ciclo Taller Vivir la Revolución no agotan esa evidencia, pero pueden contribuir a hilar su trama.

EL LUGAR AMBIGUO

El lugar que ocupa la Revolución en mí se ha construido a partir del modo en que he vivido eventos que hoy considero relevantes. Ellos pueden ser tanto acontecimientos históricos trascendentales como momentos de la historia de mi vida.

La campaña de alfabetización: en ese momento no había nada más importante que hacer en Cuba. La reforma agraria, porque les dio tierras a los campesinos. Fue una muestra del cambio que traía la Revolución. La voladura del avión de Barbados: la sensación de la muerte, de lo trágico, las muestras de dolor en la calle, la tristeza que sintió toda Cuba. Las misiones internacionalistas en África.

Ha sido importante estar en el proyecto revolucionario como parte de la Universidad de la Habana. Otros eventos que me marcaron fueron la Crisis de Octubre4 y la necesidad de defensa de la patria, la lucha contra bandidos en el Escambray, las noticias de la muerte del Che, la ofensiva revolucionaria.

Me marcó la pasada marcha por el Primero de Mayo.5 Tuve sensación de revolución al ver pasar las banderas y ver el entusiasmo de la gente.

Lo que más me ha marcado fue entrar en Casablanca y ver un ―llega y pon‖ en Cuba, después de cuarenta y tantos años de Revolución. Pude comprender que mi compromiso tenía que ser con la gente, más  que con una abstracción alejada de la realidad. También me hizo preguntarme el sentido de la Revolución, para qué había triunfado, cuáles eran las políticas sociales reales de protección al pueblo. Mi primer día de trabajo. El proceso de convertirme en trabajador y comprender la práctica de la construcción de la Revolución fue muy positivo. Un momento positivo que me vincula con la Revolución fue la entrada a la Universidad de La Habana, el descubrimiento de la obra de Carlos Marx; de ahí aprendí a ser revolucionario en la vida personal y profesional.

Las marchas por el regreso de Elián6 fueron vividas desde la convocatoria de masas y el desorden, pero alcanzaron una significación personal en esa etapa de mi vida.

La visita del Papa a Cuba fue un suceso importante, pues se visibilizó un sector de la sociedad que estaba ausente de espacios públicos. Hasta ese momento muchos nos preguntábamos, ¿dónde están esos cubanos? Para mí, marcó un antes y un después. Muchos años se esperó por ese momento. Cuando la gente aguardaba que el Papa pasara, se parecía a cuando el pueblo esperaba a la Caravana de la Victoria7 en enero de 1959.

Pero parte de lo que me une a la Revolución son también las memorias anteriores al triunfo revolucionario.

Entre los momentos más importantes se encuentran, unos años antes de 1959, la incorporación de las mujeres a la lucha revolucionaria y las Escuelas Normales de Maestros, donde las mujeres tuvimos un papel protagónico. Me marcó la lucha de la clandestinidad vivida por mis abuelos. Mi abuela dormía con una pistola en la mano, casi descubierta por la dictadura, dispuesta a darlo todo por la Revolución.

Muchos de esos sucesos que se han convertido en huella, tanto por las circunstancias que los rodearon como por la naturaleza de mi participación, revestían un sentido épico.

Me vi defender los ideales de la Revolución montado en una guagua metralleta en mano: en ese momento tuve la sensación de protagonismo y de posibilidad de construir y defender lo que quería. Fidel en la Organización de Naciones Unidas (ONU) por primera vez, vestido de verde, en combate, con un discurso radical, revolucionando protocolos y oratorias. Tuve un sentimiento de orgullo porque, además, los negros apoyaron a Fidel en los Estados Unidos. La primera mañana de Girón, recibir la noticia de que fue hundido un barco, cantar todos el Himno Nacional y llorar sintiendo el patriotismo en lo más hondo; eso fue positivo por la sensación de patria y de revolución tan fuerte que sentí.

A veces no es posible localizar un momento específico, sino que recuerdo un universo de sucesos que ha ido conformando mi identificación con la Revolución o mi alejamiento de ella.

Trato de definir el momento. Hay varios: el crimen de Barbados y la frase de Fidel: ―Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla‖. Otro momento es el Período Especial,8 porque hubo un cambio drástico en el país, en la vida cotidiana. Pero al mismo tiempo, el reencuentro en ese momento con la Educación Popular, el Centro Memorial Martin Luther King Jr (CMMLK),9 el pensamiento de Freire, Gramsci, Marx contra el marxismo dogmático.

La Revolución, vista a través de esos momentos es, como la vida, contradicción. De ella también está compuesta mi relación con la Revolución.

Me marcó darme cuenta en los sesenta de las acciones discriminatorias que se cometían; en ese momento pude comprender la complejidad de lo que estaba defendiendo. Me impactó la idea de las contradicciones en el pensamiento marxista (trotskistas, anarquistas, Marx) dentro de la Revolución y su impacto en las diferentes etapas revolucionarias. La Revolución se ha visto como un proceso lineal, pero no es así.

Me marcaron negativamente las actividades de la Universidad para seleccionar los estudiantes destacados. En una de ellas el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) salió muy mal por sus responsabilidades (ser presidente y estudiante a la misma vez) y el que era entonces rector de la Universidad fue bastante destructivo con él. Se sintió ultrajado, maltratado. De ahí rompí mi idilio con la Revolución. Un asunto que me marcó positivamente fue el cambio en el diálogo Iglesia/Estado. En sentido negativo, la penetración del capital extranjero.

Puedo decir que me marcaron los cambios al Código Penal en 1999, cuando me frustraron los mecanismos poco serios utilizados. Otra mala experiencia ha sido tener que ir a la OFICODA.10 La Revolución cubana me ha marcado toda la vida. Este es el momento que más me ha marcado porque estoy haciendo un documental sobre la Revolución y he sentido muchas ideas diferentes, contradicciones. La Revolución cubana es un legado.

Durante el Período Especial esas tensiones en las maneras de vivir la Revolución se agudizaron y diversificaron, y el año 1994 marcó un punto de extrema intensidad.

En el inicio del Período Especial y la caída del campo socialista hubo una incertidumbre y una ruptura de referentes que nos provocó el sentimiento de estar perdidos y reflexiones profundas.

El 5 de agosto de 199411 tuve la sensación de estar en riesgo, de fractura de la Revolución, esencialmente del pueblo, de división, de miedo al enfrentamiento. En agosto de 1994, con la salida de tanta gente del país, me preguntaba por qué tantos querían irse. Comencé a pensar las diferencias entre Revolución, Estado y líderes del proceso. Ver los sucesos en la calle el 5 de agosto de 1994 me despertó la sensación de estar alineado al lado de la Revolución, me hizo definirme en su defensa: pude salir a la calle a enfrentar a quien quería estar contra ella. El momento que más me marcó fue en el 94, cuando los balseros. En ese año una parte de mi familia se fue a los Estados Unidos. Viví un momento de desintegración familiar, y a partir de ahí tomé conciencia de las diferencias políticas.

 Junto a todos esos acontecimientos y contradicciones que han dejado una huella en nuestras vidas y conforman su memoria, aflora el presente, que puede ser crucial en los modos en que veo la Revolución.

El momento que más me ha marcado y que para mí es crucial es el momento actual. La gente está chocando con la realidad. Existen muchas contradicciones y se siente la apatía de los jóvenes. Para mí el momento que más me ha marcado, el más importante, es este. Tengo el legado de mis padres y la conciencia de la sociedad en la que viví desde los noventa. A partir de ahí experimenté contradicciones ideológicas y una crisis individual, me sentí enajenado de la realidad y sentí apatía. Lo que más me molestaba era el dogmatismo, la educación monolítica, las visiones homogéneas y totalitarias que querían hacernos creer en un único camino. Justamente ahora es que empiezo a entusiasmarme con la historia de mi país. Yo creo que el momento que más me marca es este. La idea de hacer mía la Revolución.

Ese pasado, junto al presente colectivo de nuestro país, dado también por las huellas de aquel, puede conducirnos a algunas certezas y muchas preguntas sobre la Revolución, que nos llevan a múltiples resultados y recorren distintos caminos: ¿Qué es la Revolución?

No tenemos bien definido qué es la Revolución. Es más fácil definir qué es ser revolucionario. Es preciso hacer una distinción entre la revolución como proceso, la Revolución con mayúscula, y el ser revolucionario o hacer revolución. Es necesario entender la revolución como una transformación radical que incluye a los individuos y a la sociedad que ellos integran. Es un proceso que hace posible la capacidad de pensarse y renovarse, sobrepasar los límites de lo posible, fundar, salvar.

¿Dónde radica? ¿En el Estado?

Se ha identificado a la Revolución con el Estado y se ha reducido la praxis revolucionaria a la acción del Estado. Debemos distinguir entre la Revolución y una forma de Estado. La Revolución es más que el Estado, tiene que ser el pueblo revolucionario.

¿En mí?

Nosotros mismos somos la Revolución, debemos comprendernos como tal. Por eso la participación debe ser con compromiso, pero compromiso con nosotros mismos, los que somos la Revolución.

¿Ha sido antes necesario pensar en qué es la Revolución?

En los sesenta no se pensaba nuestra relación con la Revolución. Era natural. La Revolución soy yo: así lo sentía entonces. La Revolución la hicimos todos. Yo hice la Revolución, yo alfabeticé, corté caña, etc. Para mi generación, la Revolución somos nosotros.

¿Y para las otras generaciones? ¿Para las juventudes de hoy, es necesario pensar qué es la Revolución?

Para los jóvenes la palabra Revolución es como un galletazo, no se identifican con ella. Los jóvenes de ahora no están vinculados con el concepto de revolución.

La Revolución necesita ser de todas las personas que la viven y que desde sus vidas la inauguran cotidianamente. Las preguntas requieren de múltiples edades, voces, imaginaciones. La vida de la Revolución, su continuidad, dependen de la permanencia de su carácter revolucionario, de la firme voluntad de conservar la posibilidad de reinventar a los sujetos revolucionarios, de disentir e interrogar.

Se ha secuestrado el concepto de revolución, y el que no piense como el gobierno, el que no concuerde con sus criterios, no es revolucionario, no está en la Revolución. Por ejemplo, la solución que se le quiere dar a la crisis es el reforzamiento de la institucionalidad. Pero nosotros aquí hemos llegado a la conclusión de que nuestras instituciones no representan al pueblo, de que el pueblo no se siente representado por las instituciones. No puedo creer, por tanto, que sea revolucionario reforzarlas. ¿Qué es revolución y qué es ser revolucionario? ¿Es la revolución todo lo que llamamos revolucionario? La revolución es para superar algo dado; si no fuera así, ¿qué se ha revolucionado? La Revolución, luego de triunfar, dejó de ser revolucionaria para ser reformista. Lo que ha ocurrido en Cuba ha sido muy importante para América Latina. Por otra parte, he sentido el afecto de los cubanos, la solidaridad. Me impacta la situación actual: ¿qué es lo que ocurre, cómo nos preocuparnos por el futuro de Cuba? Parece que básicamente la revolución es aquello que hace cambios trascendentales y veloces en el tiempo. ¿Es lo que tenemos? ¿Se mantiene la Revolución?

(Tomado del libro  Poder Vivir en Cuba, nacido de los debates de un grupo de cubanos que apuestan por

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Acerca de sentirjoven91

Comencé a soñar con el periodismo sin darme cuenta, cuando solo era un infante. Mi abuelo me abría las puertas de este mundo cuando pensaba realmente en ser maquinista de un tren. Estudio periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Colaboro con el espacio informativo Mesa Redonda y Con el Sitio Cubadebate.
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Una respuesta a Para Poder Vivir en Cuba : es necesario participar (I)

  1. Victor Martinez dijo:

    Quienes aportan esos vivencias y comentarios prque no se ve pluralidad y todos giran en el mismo sentido .

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