Diálogo entre un ciudadano libre y uno esclavizado (I): Elecciones


Por Vincenzo Basile (Capítulo Cubano) y Oscar Figueredo Reinaldo (Sentir Joven)

elecciones democráticas

Los estados modernos -ya sean liberales o republicanos- depositan buena parte del concepto de “democracia” en las formas de elegir a sus gobernantes o representantes, garantes de defender sus intereses en el “mundo político”.

El delirio de las naciones de saberse más democráticas que otras ha generado -desde la creación de los estados modernos– disímiles vías para legitimar el poder, atendiendo a las restricciones o -más bien- a los paradigmas que fijan las bases para constituirse en estados democráticos; como si tal concepto fuese único, invariable e inamovible.

El siguiente diálogo entre dos amigos de distintas nacionalidades (los autores), sobre los sistemas políticos y electorales de los dos respectivos países, pretende -en este sentido- mostrar la relatividad de una idea que hoy día parece ser absoluta, cierta e incontrovertible, y que nada más es que una subliminal forma de hegemonía cultural que pretende marcar una rígida división entre el lado del mundo que sigue el único justo camino y el lado del mundo que está, evidentemente, equivocado.

Vincenzo: Yo voto -salvo excepciones- cada cinco años en el marco de una ley electoral impuesta en 2005 por un gobierno con el chantaje de una crisis política si su mayoría parlamentaria no la hubiera aprobado. Su autor material, el entonces Ministro de Reformas, la calificó sucesivamente como una auténtica porquería. El pueblo la rechaza vehementemente.

Oscar: Yo voto cada cinco años bajo las reglas de una ley electoral aprobada unánimemente por la Asamblea Nacional en 1992 y respaldada mayoritariamente por el pueblo.

Vincenzo: En nuestras últimas elecciones, de los 46 millones de electores, votaron alrededor de 35 millones de personas, aproximadamente el 75% de los ciudadanos activos, y -de éstos- más de un millón (un 3%) anularon su boleta o votaron en blanco. Es decir, el voto nulo, en blanco y la abstención alcanzaron el 28% de la población activa. El abstencionismo es algo que crece -cada vez más rápidamente- desde los años setenta.

Oscar: En nuestras últimas elecciones, ejerció su derecho al voto más de el 90% de la población, mientras que las boletas nulas o blancas fueron un 6% del total. Es decir, el 16% de la población activa se abstuvo, votó en blanco o anuló su boleta. Datos muestran que en todas las elecciones celebradas en mi país desde 1976 han participado más del 95% de los inscritos, con bajas cifras de boletas en blanco o nulas, menos del cinco por ciento.

Vincenzo: Yo tengo la oportunidad de poner mi preciosa X sobre el símbolo de uno de los más de veinte partidos políticos que se presentan a las elecciones, en un sistema de listas cerradas en el que cada partido presenta una lista invariable de los que serán nombrados como diputados o senadores (en el Parlamento bicameral).

Oscar: En mi país no existe un sistema de partidos. El partido vigente no es un sujeto electoral por lo que con mi voto elijo el nombre y el apellido de la persona que más me representa a través de las asambleas de nominación de candidatos a las asambleas del poder popular.

Vincenzo: El partido -o mejor la colación de partidos- que consigue la mayoría relativa (algo alrededor de un 30% de los votos) se ve garantizada la mayoría de las sillas en el Parlamento que luego distribuye entre sus miembros (los de la lista cerrada). Los asientos restantes se dividen entre los otros partidos según el porcentaje alcanzado.

Oscar: En mi país los diputados son elegidos por nosotros mismos, en las asambleas municipales del poder popular, donde participan todos los delegados seleccionados en cada barrio. Y la Asamblea Nacional del Poder Popular está constituida por todos los sectores de nuestra sociedad, no por élites partidistas.

Vincenzo: Los parlamentarios, nombrados por sus respetivos partidos, reciben -entre salario, reembolso de los gastos y otras ventajas financieras- una entrada mensual que casi llega a los 20 mil euros.

Oscar: En mi país la política no es una profesión, sino un compromiso. Los delegados -elegidos por nosotros mismos- no reciben ninguna entrada por su actividad política y siguen percibiendo el salario de su trabajo habitual.

Vincenzo: Gracias al sistema de las llamadas cuotas rosas -que impone la designación de una mujer por cada tres candidatos en las listas electorales- el 30% de los parlamentarios son mujeres.

Oscar: En mi país no existe una ley de cuotas. A pesar de esto, la Asamblea Nacional surgida de las últimas elecciones, tiene la tercera mayor cifra del mundo de mujeres parlamentarias, el 48,86%.

Vincenzo: Días después de las elecciones, el Parlamento -o mejor la mayoría parlamentaria– elige, con voto manifiesto, al gobierno y a su Presidente.

Oscar: Días después de las elecciones, la Asamblea Nacional del Poder Popular elige, con voto directo y secreto, a los miembros del Consejos de Estado y del Consejo de Ministros, así como a sus cinco vicepresidentes, a su vicepresidente primero y a su Presidente.

Vincenzo: En respeto a los principios de la democracia representativa, clásica de los sistemas liberales, con mi voto delego mi poder político en mis representantes. Durante cinco años, las decisiones más importantes para el país serán tomadas por el gobierno y aprobadas por una mayoría parlamentaria bajo la amenaza de una crisis política. Para entendernos, el gobierno le dice a su mayoría en el Parlamento “si no aprueban esa reforma, nosotros (el Gobierno) renunciamos y se vuelve al voto y ustedes no volverán a estar en las listas para ser delegados en la próxima legislatura”.

Oscar: En mi país aplicamos el concepto de democracia participativa y, en ese sentido, el voto es solamente una de las herramientas que tenemos para poder ejercer nuestros derechos como ciudadanos, con poder de revocar el mandato de dichos representantes. Aunque la Asamblea legisle durante el periodo establecido y tome como acuerdo algunas decisiones, las más importantes reformas, antes de ser aprobadas por la Asamblea Nacional, deberán pasar por un enorme proceso de consulta popular.

Vincenzo: Me presento, soy italiano. Dicen que soy un ciudadano libre de una democracia avanzada. Así será

Oscar: Mucho gusto, soy un ciudadano cubano. Dicen que estoy esclavizado por una dictadura comunista. Así será

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Acerca de sentirjoven91

Comencé a soñar con el periodismo sin darme cuenta, cuando solo era un infante. Mi abuelo me abría las puertas de este mundo cuando pensaba realmente en ser maquinista de un tren. Estudio periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Colaboro con el espacio informativo Mesa Redonda y Con el Sitio Cubadebate.
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