Cuando el mar vuelve a la tierra: Muerte (+ Fotos)


Los suceso de Santa Cruz del Sur 1932 dejaron una profunda huella en ese pueblo.

Los suceso de Santa Cruz del Sur 1932 dejaron una profunda huella en ese pueblo.

No importó la edad para saber del dolor y el sufrimiento que tantas personas sintieron esa noche de 1932. Al visitar por primera vez aquel lugar junto a mi abuelo,  descubrí aterrado la triste verdad que hoy no es contada en los libros de historia.

El pueblo apacible que ahora se levanta no ha olvidado jamás  las penas vividas por sus antepasados. Únicamente una casa permaneció erguida ante el embate devastador de la naturaleza, y  solo algunas, de las miles de personas que habitaban el lugar lograron escapar victoriosas de las garras de la muerte.

Santa Cruz del Sur, era no más que un pequeño pueblo casi olvidado en las márgenes del mar Caribe. Pueblo humilde, de pescadores; lleno de  sueños que aún no se han cumplido.

Fue una mañana normal. La luz de la luna vio partir a sus hijos en busca de alimentos. Antes de marchar, la primera colada del día, el pedazo de pan repartido entre las bocas hambrientas que vivían  en la casa de madera con piso de tierra.

Nadie imaginó la sorpresa de la noche. Las noticias transmitidas por la radio anunciaban un temporal. Sin embargo, nadie escuchó. Preferían el sonar de la picúa en un juego de dominó o el sabor de una buena botella de ron.

Tarde calurosa en Santa Cruz,  no había quien se atreviera a deambular por las calles solitarias bajo el sol del mediodía. Paso agonizante el de la anciana que pidió hasta la última casa un pequeño sorbo de agua. Todos se negaron, nadie hizo suyo el llamado de la vieja.

– ¡Tomarán agua hasta de pie, hijos malagradecidos!, fue lo último que se le escuchó decir a la abuela mientras se perdía en la lejanía del mar inmenso.

Solo hoy queda el recuerdo lejano de la estatua de piedra levantada desde el fondo de la tierra. La mano erguida en busca de auxilio que nos recuerda la altura implacable de las olas.

Fue muy tarde el aviso, a nadie importaba la suerte de esas miles de vidas. La mar devoró todo lo que encontró a su paso: casas, muebles, gentes aturdidas por la mar.

Luego del paso del ciclón

Luego del paso del ciclón

En un vagón navegaron muchos, a la deriva del tiempo y de la suerte, en espera de un milagro. La corriente los arrastró tierra adentro, alejándolos del peligro; sin embargo fueron pocos los sobrevivientes.

A 80 años del suceso todo ha cambiado. Las calles llenas de vida y de esperanza reverdecen hermosas  en una ciudad que se levanta y mira al horizonte sin miedo al futuro.

santa cruz mano

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Acerca de sentirjoven91

Comencé a soñar con el periodismo sin darme cuenta, cuando solo era un infante. Mi abuelo me abría las puertas de este mundo cuando pensaba realmente en ser maquinista de un tren. Estudio periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Colaboro con el espacio informativo Mesa Redonda y Con el Sitio Cubadebate.
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