Sociedad civil en Cuba: Mitos y Realidades


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Mucho se habla por parte de la oposición anticubana y de forma general en los estados capitalistas sobre la necesidad de dotar a la sociedad civil de mayores poderes, los cuales le permitan tener un mayor activismo social y un mayor nivel de decisión sobre las cuestiones gubernamentales.  Sin embargo, muy poco conocimiento se tiene realmente sobre el tema, sobre la base de su real alcance y funciones dentro de las sociedades.

Casualmante, gracias a mi profesor de teoría sociopolítica, asignatura impatida en la Universidad de La Habana, llegó a mis manos un artículo escrito por Jorge Luis Acanda González, en la revista Temas.

En este se debate cuestiones sobre que es realmente la sociedad civil, su alcance y su carácter integral… es por ello que en vista de entender las bases de la sociedad civil en Cuba, les dejo el siguinte fragamento…

La sociedad civil no es un regalo ni un accidente. No es algo cuya existencia podamos aceptar o impedir. En su desarrollo, es un resultado .legítimo, por demás. de la lucha de clases fundadora de la modernidad.

Podemos rechazar el modo en que se ha constituido por el capitalismo, como rechazamos el modelo capitalista de modernidad. Pero tenemos que asumirla en la riqueza de su contradictoriedad, tal como Marx asumió la promesa de desarrollo humanamente gratificante que se encierra en la contradictoriedad de lo moderno.

A diferencia de las formaciones hegemónicas anteriores, la revolución comunista aspira a liberar las capacidades creadoras contenidas en los grupos sociales hasta ahora mantenidos en la explotación y a los que se les negaba la posibilidad de constituirse como sujetos.

La desaparición de los elementos enajenantes de la vieja sociedad, y la construcción ininterrumpida de un sistema de relaciones emancipatorias, implica .para la clase que anima este proceso. la construcción de una hegemonía de tipo inédito, sin precedentes en la historia: la asunción de la necesidad de abrir cauces que permitan a estos grupos construirse su propia subjetividad desalienante, para que esta hegemonía pueda afianzarse. La nueva hegemonía liberadora tiene como objetivo potenciar una sociedad civil que sea escenario de la acción creadora de los sujetos que la componen. Sujetos de la revolución, sujetos que son congruentes entre sí, y que son capaces de rebasar sus imprescindibles conflictualidades porque son, todos ellos, no meros portadores, sino coautores de un proyecto liberador al que no pueden renunciar, porque encuentran, en las perspectivas que este inaugura, el condicionamiento ontológico de su existir; proyecto que someten a constantes reestructuraciones, en la medida en que las circunstancias internas y externas se transforman.

La Revolución cubana construyó su sociedad civil. Su poder de convocatoria se cifraba, precisamente, en su promesa de desarrollar los cauces para que los grupos sociales preteridos pudieran desarrollar su subjetividad.

Por lo tanto, ni la revolución destruyó la sociedad civil cubana, como dicen sus enemigos, ni puede pretender obviarla o sustituirla por otra cosa, como afirman .sin verdadero conocimiento de causa. Algunos de sus intérpretes de izquierda. Desde Gramsci, la clave de una posición marxista en torno al tema de la sociedad civil reside en entender el papel fundamental de esta en la transición hacia el comunismo.

La lucha contra la dictadura y las lacras de la República neocolonial, el desafío nacionalista a la dependencia, y el despliegue de medidas de justicia social, lograron eslabonar, en la primera mitad de los años, en torno al ideal de la Revolución y a su dirigencia, un bloque histórico cuya cohesión y fortaleza permitió enfrentar las consecuencias de la agresión imperialista y de nuestros propios errores. Pero ello no se alcanzó uniformando a la sociedad, ni convirtiéndola en un bloque monolítico y monocorde (cosa por demás imposible), sino sentando, en aquellos años, los fundamentos de una sociedad civil más plural, precisamente por ser más inclusiva que la precedente.

El nuevo Estado aplicó todo su poder de coerción para eliminar la existencia de aquellas clases y grupos que, por estar orgánicamente vinculados con un orden social que condenaba al país a la subordinación y el atraso, impedían el desarrollo de nuestra nación .Sacarocracia, burguesía importadora, lumpen, instituciones

armadas., mientras que, por primera vez en nuestra historia, creaba las condiciones para que los obreros, los campesinos, las mujeres, los estudiantes, los artistas, dejaran de ser meras comparsas y se incorporaran a la vida social, en un proceso activo de participación que debía permitirles su auto constitución como sujetos sociales; es decir, no como simples actores, sino como entes colectivos que .mediante la utilización del universo de formas de praxis política que la revolución les abría. Serían capaces de forjarse su autoconciencia, de fijarse sus propias metas y de desplegar en forma libre y creadora sus potencialidades y capacidades, su identidad propia.

Los años 60 fueron testigos de un crecimiento explosivo de la sociedad civil cubana. Y ello no tan solo .ni siquiera principalmente. Por la aparición de nuevas organizaciones de masas (CDR, FMC) o por el nuevo rol social que pasaron a desempeñar algunas de las ya existentes (sindicatos y organizaciones estudiantiles), sino sobre todo por el redimensionamiento de todo el sistema de instituciones encargadas de producir y difundir las nuevas formas ideológicas que cimentaban el nuevo bloque histórico .desarrollo del sistema educacional, conversión de los medios de difusión masiva en instrumentos de interés público, etcétera., y por la inserción activa, en esa sociedad civil, de amplios sectores sociales que antes tenían un papel pasivo o que, por su posición marginal, ni siquiera podían considerarse incluidos en ella. Fue a través de esta nueva sociedad civil como la Revolución logró la obtención de su hegemonía.

Si el tema de la sociedad civil ha ocupado la atención de los círculos intelectuales cubanos .y en ellos incluyo a los políticos. En los últimos años, ello no se debe tan solo a la preeminencia que ha alcanzado este concepto en las ciencias sociales contemporáneas, o a su utilización por el imperialismo para diseñar estrategias desestabilizadoras de nuestro sistema político, sino sobre todo a la propia activación de nuestra sociedad civil, provocada tanto por los efectos económicos, políticos e ideológicos de la desaparición del campo socialista, como por la propia maduración que las clases y grupos sociales envueltos en la Revolución han alcanzado en estos más de 30 años de haber emprendido el camino, plagado de conflictos, contradicciones y dificultades, hacia su autoconstitución como sujetos históricos.

Esta activación de nuestra sociedad civil se ha manifestado en la apropiación .parcial o completa. de espacios y procesos antes exclusivos del Estado-sociedad política, y por la importancia que han cobrado los canales y esferas de realización del debate ideológico, que se ha tornado cada vez más socializado y sistematizado, como reconoce Abel Prieto en una reciente entrevista.

En ella, Prieto afirmaba que la Revolución ha intentado combinar una cultura afirmativa con una cultura de la crítica, de la reflexión, de la duda, de la inquietud. El grado de realización de este propósito es y será función de la conformación de una sociedad civil que logre desempeñar, en forma cada vez más plena y compleja, ese papel crítico y afirmativo a la vez, con respecto a la sociedad política.

Para poder enfrentarnos a la amenaza de opresión total, que la creciente globalización del capital hace cada día más cierta, es preciso lograr la movilización de sujetos totales. Ese ha de ser el objetivo a lograr en la necesaria tarea de profundizar en la caracterización del contenido socialista de nuestra sociedad civil.

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Acerca de sentirjoven91

Comencé a soñar con el periodismo sin darme cuenta, cuando solo era un infante. Mi abuelo me abría las puertas de este mundo cuando pensaba realmente en ser maquinista de un tren. Estudio periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Colaboro con el espacio informativo Mesa Redonda y Con el Sitio Cubadebate.
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