Cuentapropista: pero a qué precio…


Motivado en cuentapropismola búsqueda de alternativas para activar  y mejorar mi economía y la de mi familia me decidí, al igual que mucho de mis compañeros, a sacar una licencia de cuentapropista como albañil. Pero cuál no sería mi asombro al entrar en un camino tan escabroso…

Así comenzaba la carta de L.M Gómez Sánchez, vecino del municipio de Guanabacoa al diario Granma del vienes 1 de febrero de 2013 donde nos relata todas las vicisitudes que tuvo que enfrentar en su largo camino para poder tramitar una licencia.

Y es que a pesar de que nuestro presidente Raúl Castro  nos ha emplazado al cambio de mentalidad, que incluye necesariamente el abandono de prácticas burocráticas que solo hacen disminuir la calidad del servicio  todavía existen personas que se niegan a aceptarlo.

Durante el trascurso del proceso Gómez Sánchez tuvo que soportar largas colas producto a la ineficacia y el descontrol tanto en la Oficina de la ONAT de Guanabacoa como en la dirección de trabajo del propio municipio. Como si esto fuera poco fue víctima de atropellos  y malos tratos por parte de las compañeras que la “atendieron”, así como de demoras en el proceso de inscripción de la licencia.

Al concluir su misiva Gómez se pregunta: ¿es necesario las actitudes que toman algunos funcionarios públicos desde el micro mundo que se rodean? ¿Es necesario que a cualquier lugar que lleguemos nos encontremos con caras y respuestas incoherentes?

Pienso ciertamente que no. Lo primero que hay que recordar que esas personas llamadas funcionarios están para prestarle un servicio a la población y por lo tanto se deben a ella y no como sucede muchas veces donde se invierte la pirámide de poder y al final termina siendo la persona la que recibe un favor por parte de estos compañeros.

La burocracia se creó como un mecanismo de control y no de coerción, allá aquellos que se aferren todavía a estas tristes palabras y se olvidan por momentos de que ellos también son personas: un ser social por antonomasia  y que necesitarán en un futuro del servicio de otros.

No es un problema de imposición, sino de sentido de la ética y la responsabilidad, como dirían mis padres se trata de principios.

No puede ser que los años de periodo especial, que sabemos que fueron años de grandes limitantes económicas hayan destruido la cultura de nuestro pueblo, y digo cultura porque es más que el libro y la poseía, trasciende el arte y se convierte en modo de vida.

Disculpen mis lectores por la forma en que he tratado el tema, pero es que no podemos seguir permitiendo que sigan sucediendo estas cosas impunemente. Ya lo dijo nuestro queridísimo comandante en jefe que los únicos que podemos destruir la revolución somos nosotros mismos.

No con bazucas, ni protestas, ni apoyo al imperialismo, sino socavando lo que con tanto esfuerzo la revolución ha tratado de crear que no es solamente una sociedad más justa, equitativa y revolucionaria sino también más culta y solidaria.

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Acerca de sentirjoven91

Comencé a soñar con el periodismo sin darme cuenta, cuando solo era un infante. Mi abuelo me abría las puertas de este mundo cuando pensaba realmente en ser maquinista de un tren. Estudio periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Colaboro con el espacio informativo Mesa Redonda y Con el Sitio Cubadebate.
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